jueves, 10 de diciembre de 2009

SINCERIDAD...

No sabía qué era el amor. Yo era esa que se reía cuando la gente hablaba de mariposas en el estómago, de hacer locuras por alguien o de llorar por desamor. Estaba tan segura de que a mí nunca me pasaría que “bajé la guardia” y me confié. Entonces apareciste tú y, cuando quise reaccionar, ya era tarde. Sólo sé que desde entonces sin querer te quiero, que eres lo mejor que me ha pasado nunca y que no me importan esas mariposas, esas locuras o esas lágrimas derramadas por ti, porque merecen la pena.

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